viernes, 9 de octubre de 2015

October.

Sabía que este momento iba a llegar. Tarde o temprano. Por desgracia no tenemos la capacidad de saltarnos meses del año y no vivir dentro de los mismo. Ojalá pudiéramos. Y aquí me encuentro, con la taza que me arriesgué a regalarte. Recordando el momento en el que nos conocimos. Ese nueve de octubre de hace un año empezamos a hablar, que te preocuparas porque llegara sana y salva a Benavente. Al principio es todo tan fogoso...
Luego vino ese quince de octubre. Ese primer beso. Las sonrisas vergonzosas. Taparme la cara por miedo a que vieras como me pongo roja. Comenzaron los pequeños detalles que marcaron la diferencia. Salir del instituto y encontrarte sin que me hubieras avisado. Presentarte en los recreos. Llamarme por las mañanas y decirme que te apetecía desayunar conmigo. Lasaña en mi casa. El primer fin de semana juntos, que ni película, ni manta, ni palomitas. Conocer a tus amigos con las peores de mis pintas. Presentarte algunas noches en plan sorpresa porque no podías ir a dormir sin un beso de buenas noches. Conocer a mi hermana. Tu primer partido. Volverme una fan incondicional, a pesar de odiar el fútbol. La servilleta firmada diciéndome las ganas que me tenías. Llevarme a Primark porque simplemente te apetecía regalarme algo que me hiciera recordarte. Tu primer cumpleaños. La incertidumbre de no saber que regalarte. La taza, los vales que nunca usaste, el llavero bola... Nuestra primera película juntos en el cine. Tu peculiar manera de pedirme salir. El primer "te quiero". El viaje a Covadonga. Pasear y que el mundo nos importase una mierda. La empanada en tu coche. Acompañarme a la biblioteca. Sacarme de mi mundo de exámenes y hacer que desconectara. Conocer a tu madre sin avisar. Llamarme antes de los partidos para que tus compañeros de equipo supieran quien era. Guiñarme un ojo desde la portería. Navidad. Visita a Benavente. Todas y cada una de las noches que compartimos. Un "no San Valentín" porque a mi no me gusta celebrarlo. Sacrificarte y ver "50 Sombras de Grey". La fiesta sorpresa de mi cumpleaños. Madrugar para ir a por mis donuts favoritos. Cada momento de sinceridad. Cada adaptación. Cada disputa. Baños relajantes. 

Y no escribo esto porque te hecho de menos, ni porque quiera volver, vamos ni de coña. Creo que las cosas pasan por algún motivo y si decidimos hacerlo tan mal y que todo acabara, fue por algo. Quizá si las cosas hubieran sido diferentes, en Septiembre hubiéramos vuelto. Todas las relaciones tienen su lado malo, pero yo prefiero recordar los buenos momentos.

Simplemente escribo esto para que la próxima vez que digas "Yo nunca tuve detalles con ella porque no soy un tío detallista", recuerdes que ir de duro no te pega.

martes, 6 de octubre de 2015

Las cosas fáciles, a veces no son buenas.

Estoy acostumbrada a que los hombres me lo pongáis todo bastante sencillo. Con ello no me estoy considerando una sex simbol ni nada por el estilo (que las palabras se tergiversan y por menos de nada me llamáis egocéntrica, engreída o vete tu a saber...). Simplemente digo que nunca me he complicado la vida con los hombres (para conseguir lo que quiero, vamos a omitir las ostias que me he dado). Cuando he querido liarme con un tío no he tenido más que esforzarme un poco, pero muy poco para mi gusto. Soy bastante impulsiva, lo cual puede propiciar que no tenga que complicarme mucho la vida. Lo peor es cuando ya tengo lo que quiero y descubro que no me llena, que no lo quiero o que, cuando estoy realmente pillada, se vuelve un cabrón inservible (ésta última muy repetidas veces, demasiadas para mi gusto).

Pero siempre tiene que existir ese alguien que rompa los esquemas, que no me ponga las cosas sencillas. Que me desquicie, que me haga esperar, que no le vea cuando y como yo quiero. Que me enseñe a tener paciencia. A conseguir las cosas poco a poco. No os estoy diciendo que esa persona valga la pena, y mucho menos que me haya enamorado (Ni de coña, vamos). Simplemente que comienzo a valorar las pequeñas cosas, esos pequeños detalles que marcan la diferencia. Esos pequeños gestos que nunca me habían hecho falta y que, a día de hoy, los tengo bastante llenos de polvo.

No se como se hace esto de "conquistar" a alguien (Tampoco quiero llamarlo conquistar, porque no es eso), no se que es quedar con un tío y no tener la sensación de que me folla con los ojos, y el hecho de no tener esa sensación, de no vivir en tensión, me reconforta. Puedo ir a su casa y traerle a la mía sin problema porque se que no va a intentar nada, que por el momento ninguno de los dos tenemos prisa (Aunque a veces me lanzaría a su cuello y a tomar por culo espera, soy muy impulsiva, ya lo se). Con esto tampoco quiero decir que sea el hombre perfecto, que ya ha tenido que descubrir mi temperamento cuando las cosas no salen como yo quiero que salgan.

Porque si, ha sido capaz de no verme en quince días, pero si de mandarme un "Buenos días" todas las mañanas durante este casi mes que llevamos conociéndonos. Descubriendo juntos que ni todos los hombres son unos cabrones, ni todas las tías unas putas mentirosas.

No me gusta ir poco a poco, estoy acostumbrada a tenerlo todo rápido y al instante. Pero no renunciaría a ninguno de los momentos a su lado. No, no somos una pareja, tampoco nos comportamos como tal. No hay obligación de quedar bien con la otra persona, porque nada nos ata el uno al otro. Pero si necesitamos ser la muleta el uno del otro, apoyarnos. Saber que, cuando nos den esos bajones inagotables, en los que pensamos que algo hemos hecho mal, que el karma no está de nuestro lado, él me va a tener a mi y yo le voy a tener a él. No, no le quiero. Si me muero por sus huesos (Y esto pasa cuando alguien te hace esperar...) porque como dice Eva... ¡¡¡VAYA BOLLO!! (Si, está más bueno que el pan, que vamos a hacerle, y también podría tener a cualquier pava con solo chasquear los dedos). Pero se que no es simplemente unos ojos bonitos y un cuerpo... Se que debajo de esas ojeras de oso panda, de esa tristeza y pesadumbre se esconde una bellisima persona. No tengo prisa por descubrirlo, tampoco tengo prisa por que nuestra relación cambie, si no cambia no me importa, porque me gusta lo que tenemos y como lo tenemos... 

martes, 22 de septiembre de 2015

"Gente que está enferma de imbecilidad"

(He de reconocer que antes de escribir esta entrada he tenido que tranquilizarme, porque sino ponía nombre, apellidos y DNIs y no era plan. Aún así he visto necesario el hecho de desahogarme.)


Hay un mundo extraño, raro, singular. Gira continuamente, da mil vueltas, no puede parar. Un mundo complejo, que esconde sus secretos.

Somos mucha gente, gente diferente. Somos muchos, somos gente, tanta gente, gente diferente. Mucha gente.

No entiendo a las personas en general. Somos un complejo circuito de neuronas, sangre, hormonas y testosterona (dependiendo del sexo). No me entiendo a mi misma, como para conseguir entender al resto.

Voy a ser sincera, clara y directa, porque lo necesito y porque se que si no lo hago voy a pasar de mal humor el resto de semana (y mis hormonas no podrán con ello). NO SOY UNA CRÍA, NI UNA NIÑA, NI MOCOSA, MALCRIADA, EGOISTA o cualquier otro apelativo que se os pueda ocurrir en referencia a los niños de 0 a 6 años. Tengo 21 años, lo marca el DNI y el médico que atendió a mi madre en el momento del parto. Mi padre constata esa información y mis hermanos que llevan 21 años aguantandome. Por lo tanto me repatea el hecho de que me llamen infantil o niña pequeña porque maduré antes de tiempo, así que si no tenéis ni idea, cerrad la bocaza.

Se que no caigo bien a todo el mundo, ni a mi me cae bien todo el mundo (¡faltaría más!), pero no por ello me dedico a poner a parir a todo aquel que me cae mal, es más cómodo mostrar indiferencia. Por lo tanto pido que hacía mi persona se haga lo mismo. Si te caigo mal es tan simple como conseguir que yo no exista. Mucho no os puede costar, salvo que vuestro odio llegue a niveles insospechados, entonces lo siento, de momento me quedan pila de años en el mundo, y no voy a desaparecer porque a uno de cada diez le caiga mal.

A estas alturas de mi vida tengo que dar las gracias a la educación recibida por mis padres. Porque de no ser así yo ya habría ido a pegar a más de uno y hubiera sido capaz de montar el pollo por la calle (no os niego que ganas de gritar a alguien tengo, pero ya llamaré a mi madre para ello).

Y si, esta entrada tengo que dedicartela a ti, el maduro de turno. Si se supone que no nos hablamos, que he tenido la educación de verte en el mismo sitio, de estar juntos y no matarte por todas las humillaciones que he recibido... Haz tu lo mismo, muestra que de verdad tienes la edad que dice tu DNI (y no solo es física) y muestra que te importo lo mismo que una bolsa de basura y DÉJAME EN PAZ. Deja de ponerme a parir por tuiter que yo no lo leo, pero mi familia si y a ellos les jode más que a mi.

Por lo tanto he llegado a la conclusión de que hay demasiada gente enferma de imbecilidad.

Buena suerte a todos, porque esto no tiene cura. VA A PEOR.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Cuando lo difícil se hace interesante

Él tiene los ojos verdes, los de ella son color chocolate. Él fuma, ella no. Ella es una cotorra, a él hay que sacarle las palabras con un aspirador. Ella no para quieta, él es más tranquilo. Él quiere una relación seria, ella no sabe en que momento de su vida está. Ella está completamente enamorada de Pablo Alborán, él lo odia completamente. Él es un friolero, ella siempre va con los pies fríos. Él piensa demasiado, ella vive sin pensar en las consecuencias. Él tiene el corazón dañado, ella lleno de tiritas. Ella sabe cambiar el chip, no pensar en el pasado, a él su pasado le está consumiendo poco a poco. Ella está dispuesta a levantarle, y no volver a dejar que caiga. Él va con calma, ella es todo impulsos. A ella le encanta discutir, él tiene su carácter escondido. Ella se ríe por todo, él antes era un bromista, ahora no se sabe donde lo tiene escondido.

Aparentemente son polos opuestos, el ying y el yang, el aceite y el agua, el norte y el sur. Pero a ambos les une lo mismo. Tienen diferentes maneras de tomarse las cosas, ella se ríe de los errores, no quiere mostrar que es débil, que aún le duele y que va poco a poco levantando la cabeza. Él se deja llevar, las ojeras inundan esos ojos verdes preciosos, no descansa, piensa demasiado y le cuesta disfrutar. Pero sabe que ella es diferente, que está cómodo con ella, sabe que le puede contar cualquier cosa que nunca le reprochará nada. Y sobre todo se entienden el uno al otro.

Poco a poco, él va dando pasos agigantados, poco a poco bromea, sonríe y deja de pensar en la chica que de la noche a la mañana le dejó y le rompió el corazón en mil trocitos que ahora cuesta pegar.

Porque si, es muy difícil que en menos de quince días se consiga algo sólido de esta situación, porque son muy diferentes, pero precisamente eso es lo que lo hace interesante.

sábado, 22 de agosto de 2015

Quierete

Antes de querer a nadie, tienes que quererte a ti primero. Antes de estar con alguien, tienes que aprender a estar sola. La gente cambia, madura o muestra como realmente era. Yo he madurado, poco a poco, pero no he perdido mi esencia de disfrutar de las cosas como una cría. Nunca he necesitado regalos caros, ni los necesito, lo único que siempre he pedido es, tal vez, cariño, confianza y respeto. Bueno, y alguna que otra vez más mimos de la cuenta. No es caro, pero si necesita esfuerzo. 

Si, eres cabezota y testaruda, infantil, sensible, te preocupas demasiado por personas que ni siquiera piensan en ti, te dejas llevar por los impulsos, coges confianza demasiado rápido y crees que las personas son más buenas de lo que realmente son. Eres floja, dormilona, algo impuntual, una ilusa que sigue pidiendo deseos cuando sopla las velas o ve estrellas fugaces, que sigues creyendo que el amor es perfecto a pesar de todos los palos. Tienes defectos, como todos, pero también tienes un millón de virtudes. Has conseguido aprender de los errores y crecer como persona, superando cada cosa que se te ha puesto delante en estos 21 años. Tienes una imperfección que muchos desearían. ¿Habrá problemas? Muchos. ¿Será difícil? No te voy a mentir, lo será, pero tu eres mucho más de lo que crees.

Es hora de salir ahí fuera, comerte el mundo y volver con energía para librarte de todo lo que no te haga falta porque, para pasar un mal rato siempre hay tiempo, y los buenos momentos vuelan. Así qué, ¿A que esperas para cazarlos?

viernes, 14 de agosto de 2015

El dolor y el miedo.

Nadie puede vivir sin dolor, no es algo opcional. Nadie es inmune a él. Nadie puede huir del daño, de la destrucción interior. Porque no importa tu forma de ser o tu forma de actuar, algún día sentirás dolor y de un modo u otro tendrás que hacerte a él.

Nos pasamos la vida buscando la felicidad, resolviendo problemas, nos perdemos en las idas y venidas de cada día, intentando juntar todas las piezas de un rompecabezas sin sentido. Y cuando por fin desaparecen dichos problemas, tenemos miedo. Empezamos a vivir con un miedo infundado por nosotros mismos, mientras piensas: "¿qué será lo siguiente?"- En lugar de relajarse, de encontrarse a si mismo, encontrar tu propia paz, tu felicidad interior. 

Porque al final, en eso se basa la felicidad. Se basa en la aceptación de uno mismo y la grata sensación de haberte convertido en la persona que deseas ser, aprendiendo a vivir con el dolor y con el miedo. Sin importar el resto del mundo que te rodea.


sábado, 8 de agosto de 2015

Enséñame tus alas y grita QUE LA VIDA ES BONITA AUNQUE ESTÉ DEL REVÉS

Me enseñaron que la vida pasa rápido. Que a veces se gana y otras se pierde. Que el motor de tu vida no puede ser una persona, porque de esa manera quedas condenado a depender de su existencia. Me enseñaron que soy libre para decidir quien me hace reír y quien llorar. Para hacer y deshacer a mi antojo y no tener que dar explicaciones. Me enseñaron a amar de una manera incondicional, A sufrir. A quererte cagar en todo y guardar la compostura. A ser sincera. 
Me enseñaron que en este mundo materialista y consumista, era libre para dar mi opinión, para desahogarme, para dejar marcado con palabras lo que mi corazón siente y lo que mi cabeza opina. (También me enseñaron que no se puede ir chillando como una loca por la calle). Me enseñaron que se puede llorar de alegría y reírse de tristeza.

Me enseñaron a dejar en mi vida a aquellas personas que valían la pena y echar al cajón al resto. Me enseñaron que quien abandona el barco, o a quien decidimos tirar por la borda, no tiene porque ser recordado al instante. Que pueden pasar meses, años, hasta que una herida se cierra, pero que nunca pasarán días. Que cada persona tiene un tiempo de duelo.

Que la profesión va por dentro y puedo ponerme una y mil corazas para no mostrar quien soy en realidad, salvo a unos pocos afortunados. "Quien te quiere, te hará llorar" eso es algo que aún no he asimilado, existe demasiado gilipollas que me ha hecho llorar y no me ha querido. Pero también me lo enseñaron.

Me enseñaron que, decida lo que decida hacer con mi vida, siempre iban a existir personas que me iban a apoyar de manera incondicional, dejándome dar la ostia en condiciones para después ayudarme a levantar.

Me enseñaron que cuando alguien te humilla, insulta y toca las pelotas, su vida es demasiado triste y tiene demasiado tiempo libre. También me enseñaron a no achicarme ante determinadas personas. A defender lo que soy.

Hace dos meses, tal día como hoy mi tío me dijo al oído (como si de un secreto se tratase): "Cariño mío, hagas lo que hagas, decidas lo que decidas con quien lo muestres, no dejes de ser nunca quien eres". Y esa fue la bombilla que se encendió en mi interior para quererlo cambiar todo.

Y... Como dice la canción Vívela de Pablo Alborán "Dicen tantas cosas que podrían no decirlas y callarse de una vez." Porque muchas veces quien más lecciones te intenta dar de la vida es aquel que más tiene que callar. "Vive sin barreras, así que déjate de historias y ven acércate que te cuente lo que vamos a hacer. Saca de tu pecho el rencor y mira bien hacia donde se dirigen tus pies. Enséñame tus alas y grita QUE LA VIDA ES BONITA AUNQUE ESTÉ DEL REVÉS"