domingo, 3 de julio de 2016

¿Parece mentira? Pues yo lo siento más real que nunca

Simplemente siento. No puedo ni explicar que es lo que siento porque es un cúmulo de buenas sensaciones. Hace un par de meses una persona me decía: "No pienses en que necesitas tantos meses de duelo, no pretendas crear una coraza de tía dura, de chica sin sentimientos. Porque cuando menos te lo esperas, en el momento indicado va a aparecer alguien que te joda los esquemas, te derrumbe la fachada y vuelvas a sentir plenamente". Y llevaba razón.

No soy una persona que exprese lo que siente. No soy una persona que muestre sus sentimientos. Los encierro por miedo a sufrir, dicen que chocamos dos veces con la misma piedra, pero cuando la piedra te jode, pocas ganas te quedan de sentir.

Pero de repente, cuando menos te lo esperas. Cuando las tiritas van poco a poco cerrando las heridas, llega alguien que te ayuda a curarte. Y... ¡Chimpún, catapún chimpún! Empiezas a sentir más de lo que te habías jurado no volver a sentir. Empiezas a sonreír a todas horas, a cantar a gritos las canciones, a valorar los pequeños detalles. Pero con los pies en la tierra, creo que esa es la gran diferencia entre mi yo de antes y mi yo de ahora. Mi yo de antes ya habría jurado amor eterno de por vida, mi yo de ahora disfruta de cada momento. 

Que no es la mirada, es quien te mira. Como cuando sientes algo que nunca habías sentido y lo mejor es averiguar que es. Solo se que merece la pena luchar por aquello que te hace sentir vivo, y tú me haces sentir más viva que nunca. ¿Sabes como reconocer a alguien especial? Por los abrazos, porque cuando te dan uno de esos que hacen que se pare el tiempo y rezas para que ese momento sea eterno, ese es el abrazo perfecto.

Tendemos a cometer el error de esperar a que pase algo tan caótico que le dé la vuelta a la vida para dar el paso. Para arriesgarse, probar cosas nuevas. Decir te quiero, sentir, enamorarse, VIVIR.

¿Qué tal un así por qué si? Porque me apetece, aquí y ahora y contigo. 

Y no, no se que me deparará el futuro, no se que será de mi mañana, pero se que quiero recorrer mi presente contigo.

Pasa porque tiene que pasar, porque aún te sientes vivo y pasa porque estás conmigo.





domingo, 12 de junio de 2016

El postureo

Nos estamos convirtiendo en parejas "postureo" (¿yo por qué hablo en primera persona del plural?). Ahora importan más la cantidad de "me gusta" de facebook o instagram que los momentos que viven con la otra persona. Soy la primera a la cual el móvil se le ha convertido en una prolongación de la mano (creo que no hay más que ver mi Snapchat, que cuando me aburro no callo. Aunque eso también me pasa en la vida real, mi madre puede corroborarlo). Pero en los buenos momentos intento desconectar los datos y olvidarme de que existe. Es difícil, pero es interesante lo que otra persona te puede contar, aunque el tema sea lo más aburrido del mundo, puedes conocer a una persona por como te cuenta las cosas. Su mirada, esa sonrisa, ese brillito en los ojos cuando le interesa un tema, esos pequeños detalles que marcan las cosas. Lo mismo pasa con los momentos. Bien es cierto que yo soy una persona enganchada a las redes sociales, pero solo os cuento lo que me interesa, es mejor tener filtro a que sepáis todo lo que me ocurre.

Al final me pongo a hablar de mi y me voy del tema... Decía al principio de esta entrada que cada vez son más las parejas "postureo". Son aquellas parejas que se hacen doscientas fotos de cada momento que viven juntos y suben esas doscientas fotos a las redes sociales. ¿En que momento disfrutáis de lo que estáis viviendo? Y no me vengáis con la frasecita de "disfrutamos juntos" porque cuando vives pendiente de las fotos no vives. Que conste que yo me alegro de que seáis felices, pero no es necesario demostrarlo o al menos no es necesario enseñar todo a todo el mundo.

Somos una sociedad internatizada (¿existe esa palabra? Si me la acabo de inventar, ole yo). Recordad que los momentos se disfrutan. Si, se inmortalizan, pero pensad que no hay obligación de publicarlos.

Y si, ahora me diréis "¡Ah claro como tú no tienes novio te dedicas a criticar al resto! No, que cuando lo tenía, disfrutaba de los momentos. Vale, luego podía poner cualquier mariconada por facebook, pero era reacia a hacerme fotos y tener que subirlas a una red social. Es más, cuando hice la terapia de choque de borrar todo fue la mar de sencillo, no tenía absolutamente casi nada subido a las redes sociales.

Aunque me vuelva a enamorar, aunque vuelva a empezar con una persona, aunque comparta mi vida con alguien de nuevo. Esos momentos serán nuestros y, salvo algún hecho destacable, nadie va a saber si voy o vengo. ¡O mejor! Unos pocos sabrán si voy o vengo, simplemente quien me interese. Porque nunca va a faltar en mi ordenador esa carpeta de "momento inolvidables" pero será privada, no pública en facebook. Porque esos momentos serán solo mios.

PD: En 13 días os marearemos por facebook con fotos de la Confirmación de la pequeñaja de la casa. No nos lo tengáis en cuenta.

martes, 7 de junio de 2016

¡Puta!


Nosotras somos las primeras en descalificarnos como personas. ¡Manda narices! Esta mañana me desperté viendo esta imagen en Facebook. Resume un poco mi yo actual. Creo que en Diciembre dejé de lado a la Noemí dulce e inocente y pasó a protagonizar mi vida una Noemí que suda de los estereotipos, que respira, que pisa fuerte, que las opiniones del resto le importan poco, que por fin soy yo misma. Y me siento mejor persona. Sí chicas, a todas nos gustan las visitas inesperadas, que el chico que nos gusta se presente en nuestra casa o en nuestro lugar de trabajo y nos de una sorpresa, regalos así porque sí, sin venir a cuento. Pero, os voy a contar un secreto: A ELLOS TAMBIÉN. No os hacéis una idea de lo gratificante que es romper con lo establecido. Dejar de lado los estándares de una relación y pasar a la igualdad. Porque conozco chicas que opinan que debe ser el chico quién debe dar, y la mujer únicamente sentirse mimada. A mi me puede dar un pampurrio si llego a ese punto. Que sí, que yo antes era de esas. Pero no me llenaba, al final te encuentras con un gilipollas manipulador y pasas a ser un marioneta. Por eso es mejor luchar por la libertad y la igualdad. Que si hay que discutir por pagar la cuenta y terminar con un cónclave de besos y un revoltijo de sábanas (voy a ser fina hablando) pues se termina. Que las mujeres también somos activas sexualmente y nos gusta ¡Sorpresa! Siempre y cuando no me vea forzada a ello, al menos en mi caso. He aprendido a disfrutar de la vida, de los pequeños momentos, que el aquí y ahora cobra especial importancia, porque mañana puede terminarse el mundo y a ti te quedan cosas por hacer. Se tú misma, olvídate de todo lo que piensen los demás. Una mente loca es mucho más sexy que alguien que sigue patrones de conducta. Desmelenate, rebelate, rompe con las cadenas de una sociedad que nos toma como débiles. Haz lo que te apetezca y que le jodan al mundo. Sobre todo se feliz.

lunes, 6 de junio de 2016

Y pasa porque tiene que pasar.

"Acuérdate cómo fue, de lo que sentiste aquella noche. Y pasa porque tiene que pasar, y pasa porque aún te sientes vivo. Porque estábamos los dos y la noche quiso ser noche. El sonido que susurraba mirándonos. Cómo pudimos parar el tiempo, si solemos correr detrás de él, pero aquella noche era diferente. Y pasa porque tiene que pasar, y pasa porque aún te sientes vivo. Porque al fin y al cabo la vida no es más que un tiempo corto que te da la oportunidad de salir de lo establecido, de sentirte agusto y sentirte bien. Porque esa noche solo nos escuchábamos a nosotros, solo había luces, y era la de la luna, la de la luna y la de tus ojos, que brillaban tumbados mirándome, estaban contentos. Escuchabas esa voz que te decía "está pasando" y está pasando ahora, y el ahora se convirtió en para siempre. Porque en la vida ríes y lloras y vuelves a ello una y otra vez. Y al día siguiente volverás a lo establecido y volverás a esa rutina, pero no será lo mismo. No será lo mismo porque te acordarás de aquella noche, la noche en que te saltaste las normas, conmigo. Y pasa porque tiene que pasar, y pasa porque aún te sientes vivo, y pasa porque tiene que pasar, y pasa porque estás conmigo."


viernes, 20 de mayo de 2016

¿El sexo débil? ¡Y una mierda!

Nos hicieron creer que somos el sexo débil, y lo peor de todo es que nos lo creímos. No puedo contar la de veces que algún hombre se ha ofrecido a ayudarme cuando me veían "débil". ¿Débil? ¿A santo de qué? ¿Por verme con los brazos delgados? ¿Por verme con cara de niña? ¿Cómo funciona vuestro radar de personas débiles? No considero que tenga poca fuerza, ni mucho menos que sea débil. Pero la sociedad nos ha metido ese estereotipo en la cabeza y a ver quien se pone ahora a quitarlo.

El otro día tuve una disputa con un chico, por pagar la cuenta de lo que habíamos tomado. Su frase fue "Como buen caballero tengo que pagar yo". No pude por menos que romper a reír. Así que decidí argumentarle los motivos por los cuales odio a los tíos que van de caballeros por la vida. Si puedo, pago, si no puedo, no pago. Es así de sencillo. Creo que mi sentimiento hacía la autonomía se ha afianzado a raíz de trabajar. Da gusto tener independencia para ir y venir sin depender de nadie (bueno, dependiendo del bus, pero es lo de menos). Hace tiempo que las princesas nos convertimos en guerreras y no precisamos de la ayuda de un caballero andante. Un poquito de igualdad no estaría mal. Que sí, adoro los pequeños detalles, las visitas inesperadas, los regalos así porque si, sin venir a cuento ni tener nada que celebrar. Pero se que a vosotros también os gustan. Porque, chicas, no cuesta nada presentaros en la puerta del tío que os gusta y mostrarle los ovarios que tenéis de hacer las cosas (y presta demasiado como para no hacerlo). Cometed locuras. Pero nunca, y repito, NUNCA os arrastréis por un tío hasta rozar la desesperación. Sed vosotras mismas y al que no le guste, que marche por la puerta.

martes, 17 de mayo de 2016

Cuando las cosas dejan de doler. Cuando la indiferencia se apodera de ti

Es muy cómodo cuando las cosas dejan de doler. Cuando el pasotismo es la cura a todos los males. Cuando ya no te quedan fuerzas ni para chillar. Es muy cómodo y sencillo. Tan sencillo como cerrar una puerta y no girar la vista atrás. Tan sencillo como dejar de tirar de una cuerda para mover una gran roca. Tan sencillo como dejarse de esforzar.
Me encuentro en ese momento. En el momento en el que no obligo a nadie a quedarse, quien vaya cagándola y separándose que no sueñe que agarre fuerte la cuerda, porque ya me quemé durante quince meses para terminar destrozada personal y físicamente.
Lo mejor es que la gente cree que así eres débil. Por no plantar cara a las cosas y dicen que el que calla otorga. Amigos míos, para volverte una persona fría tienes que dejar de lado todo aquello que sientes, aprender a controlar tus emociones y mostrarte indiferente. Eso demuestra que eres más fuerte de lo que creen. No mostrar ni un ápice de debilidad. Que crean que todo te da igual. Es mejor callar que comenzar una guerra que no tendría ni pies ni cabeza y lo único que hará será destruirte por dentro.
He aprendido a dejar de luchar, no vale la pena. Quien se quiera quedar, lo hará, quien no huirá sin remordimientos, a la espera de que no seas una "egoista" y le dejes marchar. Pero... ¿quién es el egoista en realidad? Yo no lo llamo egoismo, lo llamo amor propio.
No importa si por dentro el dolor te desgarra, llegará un momento en el que ni sientas dolor. No importa si por dentro gritas, ya no te quedarán fuerzas para alzar la voz por encima de la sociedad. No importa nada. Simplemente sonríe, respira hondo y sigue adelante. Es lo más cómodo.

sábado, 7 de mayo de 2016

La verdad versus la mentira

Toda la vida han intentado enseñarme que con la verdad se llega lejos y que la mentira tiene las patas muy cortas. ¿Eso es cierto? A lo largo de mi vida me he encontrado con más gente mentirosa que sincera. Con personas que "luchaban" por un mundo justo y llenaban su vida de mentiras. Personas que me decían "soy transparente" y ahí había 200 capas de vida.
Durante toda mi vida he intentado ser sincera, en mayor o menor medida, he intentado decir lo que pienso en cada momento y no callarme ante cualquier injusticia. Y claro, así me ha ido... Todas, absoluta y plenamente todas las personas se pavonean de ser sinceras, de no mentir nunca y esa es la primera gran mentira que te dicen.
Yo reconozco que evito mentir, si me caes mal voy a decírtelo, si algo me parece mal voy a quejarme y si se comete una injusticia, un acto que dañe la integridad plena de una persona voy a ser la primera en defender a aquella personas. Siempre voy con la verdad por delante, intento ser totalmente transparente. La verdad es que en ese sentido no tengo filtro, me hicieron de tal manera que si estoy bien se notara a leguas, pero si algo no me gusta también se me notara a leguas.
La verdad, de momento, en algunos casos, no me ha llevado por un camino de rosas. Me ha hecho llorar, chillar, arrepentirme, querer mandarlo todo a la mierda, huir. Por mucho que el resto de personas me dijeran que lo había hecho bien, son muchas las que por ser sincera te miran por encima del hombro, te odian de por vida o te dejan de hablar.
Si bien es cierto que alguna mentira si que he utilizado. Aunque más que mentira yo lo denominaría omisión de parte de la información. Puedo contar algo, pero se hasta que punto hay ciertas personas que quiero que sepan las cosas y otras muchas que no quiero que sepan partes de la historia.
Lo que si se, a ciencia cierta, es que por muy sincera que me hayan querido hacer. Por mucho que mis padres me hayan intentado inculcar que con la mentira no se llega a ningún sitio. Por más que, a veces, la vida me demuestra que la mentira hace que pierdas gente y caigas en picado. Yo, por mi experiencia, voy descubriendo poco a poco que la verdad trae demasiados problemas. Pero que me niego a dejar de ser sincera.